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viernes, 23 de octubre de 2015

DIOS Y EL HOMBRE



La antropología es la ciencia que trata del conocimiento de los seres humanos. Mi propósito es que, en una serie de artículos, vayamos realizando un estudio comparativo entre lo que la Biblia dice y enseña acerca del hombre (término genérico para varón y para mujer) y lo que en el campo científico se ha venido descubriendo sobre el ser humano.

Realizando un gran reduccionismo, tanto teológico como científico, me atrevería a decir que, en definitiva, en ambos campos la finalidad investigadora tiene como máxima aspiración llegar a un conocimiento más completo, profundo, enjundioso y trascendente de lo que, fenomenológica y estructuralmente, sabemos sobre el hombre  y sobre Dios.

Mi criterio es que, desde el punto de vista bíblico-antropológico, no se puede estudiar al ser humano, sin tener en cuenta un referente divino. Creo que en el campo científico-antropológico ocurre lo mismo: sin Dios la realidad humana no tendría sentido y sin el Hombre, tampoco lo tendría la realidad divina. Dios y el Hombre están estrechamente enlazados por vínculos, trascendentes y trascendentales, que van más allá del conocimiento científico y teológico. Según la Escritura la síntesis o conjunción de Dios y el hombre no se da tanto en el ámbito del Espíritu, cuanto que se realiza en el campo de la materia.

Se que estas afirmaciones, apriorísticas, pueden resultar muy atrevidas; pero esta es la percepción y el conocimiento al que he llegado después de la experiencia devenida, a lo largo de 50 años, de práctica médico-psiquiátrica y del estudio (exegético y hermenéutico) sincero de la Revelación de Dios. Lo que el estudio del ser humano (psiquiátrico y psicoterapéutico) y el estudio bíblico-exegético me han permitido conocer, pone al descubierto la inmensa realidad  que al respecto desconozco. El hombre es un gran desconocido para sí mismo. En el libro quizás mas antiguo de la Biblia y posiblemente, también, el más profundo, el patriarca Job interroga a Dios y le pregunta: “¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él tu corazón?”. Muchos miles de años después Alexis Carrel nos decía que el hombre era una incógnita. Teniendo en cuenta que, valorando de manera muy positiva, los grandes avances realizados en el campo de la neuro-antropología, éstos han venido a demostrarnos que solo conocemos un 20% del funcionamiento de nuestro cerebro, debemos decir que por consiguiente la mayor parte de nuestras capacidades superiores son totalmente desconocidas para nosotros.

En cuanto al conocimiento que tenemos de Dios, la situación resulta aún mas complicada. Dios es una realidad inefable y nosotros no tenemos capacidad para explorar en su  interioridad.  En el mismo libro de Job encontramos: “En Dios hay una majestad terrible. El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. Lo temerán por tanto lo hombres: Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio”( Job 37:24). Y en otra parte de esta misma obra, se nos dice: “He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos” ( Job 36:26 ). La misma Biblia nos ofrece una esperanza, que constituye la única vía para tener acceso a un conocimiento mas profundo y trascendental de Dios: “Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” (Job 32:8). Todo lo que podemos conocer de Dios depende de lo que Él ha querido revelarnos en su Palabra, en la persona de su Hijo (Heb 1: 1-2), en su Creación (Rom 1: 20 ) y desde los estratos mas profundos de la esfera de nuestra intimidad (Ecl 3: 11). Decía el gran científico y teólogo cristiano Charles de Chardin lo siguiente: Nadie como el Hombre inclinado sobre la Materia puede comprender hasta qué punto Cristo, por su Encarnación, es interior del Mundo, enraizado en el Mundo hasta en el corazón del más pequeño átomo.” (Cristo y Ciencia, 27 de Febrero de 1921). Considero esta cita del gran sabio francés, enriquecedora y fundamental para poder entender la realidad del acto kenótico y soteriológico de Cristo: Base fundamental para comprender el Cristo cósmico.

La Biblia nos revela que Moisés también definió al Hombre  como aquel ser que es imagen y semejanza de Dios. El libro de Génesis es el punto de partida obligado para el estudio antropológico del hombre desde el punto de vista bíblico. En este primer artículo vamos a exponer unas consideraciones muy generales en cuanto a las enseñanzas antropológicas que la Biblia nos imparte.

La primera revelación de Dios que nos encontramos es la de su nombre: Elohim. En Gen. 1:1 leemos: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Aquí aparecen dos términos, un sustantivo y un verbo, que analizaremos con exquisito cuidado y respeto más adelante.

El término Elohim es un sustantivo plural que significa: Uno en el que hay varios. A través de 2000 años de cristianismo se ha discutido mucho, y aún se sigue discutiendo, en qué sentido fue el hombre creado a la imagen de Dios. Muchos han visto, y otros siguen viendo en ese término, la revelación de la Santísima Trinidad. Y como consecuencia de esa exégesis y hermenéutica llegan a deducciones racionalistas de muy poco calado. Dios sería una realidad personal que tendríamos que definir como la Santísima Trinidad: Tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Querer penetrar en la misma interioridad de Dios, para contar los varios que contiene, es elevar el plano de la Razón a nivel de la omnisciencia. Aquí conviene recordar lo que escribió Sören Kierkegaard en su obra sobre la fe de Abraham (Temor y temblor): la fe empieza donde la razón termina.

Se ha argumentado que el hombre es imagen y semejanza de Dios en cuanto estructuralmente Dios contiene tres personas y el hombre (individuo masculino o femenino) se expresa en tres estratos: cuerposoma, alma-psyque y espíritu-pneuma. Considero que esta comparación es ingenua, baladí y filosófica y teológicamente intrascendente. De las recomendaciones más trascendentales que Dios hace al pueblo de Israel, destaca la siguiente: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es…Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas (Deut 6 :5-9). Palabras que fueron validadas por Jesús de Nazaret, cuando le preguntaron acerca de cual era el primer mandamiento de todos (Mr 12:28-29). Hay una verdad en la Escritura que es incontrovertible: Dios es uno.

Creo que nadie como Dietrich Bonhoeffer entendió el significado del nombre de la persona divina. En su Obra sobre La Iglesia (La Santorum conmunion), define a Dios como una persona colectiva. Éste es también mi pensamiento. Dios es uno en el que hay varios: Dios se manifiesta como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo. Creo que hasta aquí llega todo lo que Dios ha querido revelarnos al respecto. Ni más, ni menos. El término Trinidad no existe en la Escritura y nuestras racionalizaciones carecen de autoridad para crear doctrinas de hombres que, incrustándose en la Tradición, pretenden estar por encima de la mismísima revelación de Dios. Los teólogos de la Liberación han elaborado un pensamiento al respecto que merece la pena considerar: es el vocablo Interjórosis. Dicho término vendría a decirnos que el Padre estaría en el Hijo y en el Espíritu; que el Hijo estaría en el Padre y en el Espíritu y que el Espíritu estaría en el Hijo y en el Padre. Estas consideraciones creo que están más acordes con el significado del término Elohim.

Ahora bien, dejando claro que Dios es Uno, bien podríamos entender que Elohim puede manifestarse como Padre, como Hijo o como Espíritu Santo. Los ultraconservadores inquisitoriales, con su doctrina (para mí antibíblica) de La Santísima Trinidad han perseguido y sesgado miles de vidas, de verdaderos creyentes, porque no estaban conformes con su dogma. Ante el rechazo que la llamada doctrina de la Trinidad ha venido cosechando en el campo de la filosofía y de la teología, hoy ya no hablan tanto de ella, cuanto que lo hacen de la Trinidad.

Teniendo en cuenta que el Hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, creo que teológicamente es admisible que si Dios es Uno en el que hay Varios (una Persona Colectiva) el Hombre, al ser creado a imagen y semejanza de Dios, tuvo que ser creado como una Persona Colectiva.

*Ilustración del artículo: Detalle de una obra de Paul Klee





Para entender mejor esto escrito anteriormente debo detallar que dice la Biblia en el Libro de Job, literalmente. Cuando en una situación de debilidad uno de los mejores hombres de Dios  tiene problemas y  contradice a Dios por su situación.



DIÁLOGO ENTRE JOB Y SUS AMIGOS

CAPÍTULO 3

Monólogo inicial: la protesta de Job
3:1 Después de esto, Job rompió el silencio y maldijo el día de su nacimiento.
Jeremáis 20, 14
3:2 Tomó la palabra y exclamó:
3:3 ¡Desaparezca el día en que nací y la noche que dijo: "Ha sido engendrado un varón"!
3:4 ¡Que aquel día se convierta en tinieblas!
Que Dios se despreocupe de él desde lo alto y no brille sobre él ni un rayo de luz.
3:5 Que lo reclamen para sí las tinieblas y las sombras, que un nubarrón se cierna sobre él y lo aterrorice un eclipse de sol.
3:6 ¡Sí, que una densa oscuridad se apodere de él y no se lo añada a los días del año ni se lo incluya en el cómputo de los meses!
3:7 ¡Que aquella noche sea estéril y no entre en ella ningún grito de alegría!
3:8 Que la maldigan los que maldicen los días, los expertos en excitar a Leviatán.
3:9 Que se oscurezcan las estrellas de su aurora; que espere en vano la luz y no vea los destellos del alba.
3:10 Porque no me cerró las puertas del seno materno ni ocultó a mis ojos tanta miseria.
3:11 ¿Por qué no me morí al nacer? ¿Por qué no expiré al salir del vientre materno?
3:12 ¿Por qué me recibieron dos rodillas y dos pechos me dieron de mamar?
3:13 Ahora yacería tranquilo, estaría dormido y así descansaría,
3:14 junto con los reyes y consejeros de la tierra que se hicieron construir mausoleos,
3:15 o con los príncipes que poseían oro y llenaron de plata sus moradas.
3:16 O no existiría, como un aborto enterrado, como los niños que nunca vieron la luz.
3:17 Allí, los malvados dejan de agitarse, allí descansan los que están extenuados.
3:18 También los prisioneros están en paz, no tienen que oír los gritos del carcelero.
3:19 Pequeños y grandes son allí una misma cosa, y el esclavo está liberado de su dueño.
3:20 ¿Para qué dar la luz a un desdichado y la vida a los que están llenos de amargura,
3:21 a los que ansían en vano la muerte
Apocalipsis 9, 6y la buscan más que a un tesoro,
3:22 a los que se alegrarían de llegar a la tumba y se llenarían de júbilo al encontrar un sepulcro,
3:23 al hombre que se le cierra el camino y al que Dios cerca por todas partes?
3:24 Los gemidos se han convertido en mi pan y mis lamentos se derraman como agua.
3:25 Porque me sucedió lo que más temía y me sobrevino algo terrible.
3:26 ¡No tengo calma, ni tranquilidad, ni sosiego, sólo una constante agitación!

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Y ante esto que le dice Dios, por medio de uno de sus allegados llamado Elifaz



CAPÍTULO 4

Primer discurso de Elifaz: la felicidad de los justos
4:
1 Entonces Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
4:2 ¿Se atrevería alguien a hablarte, estando tú tan deprimido? Pero ¿quién puede contener sus palabras?
4:3 Tú has aleccionado a mucha gente y has fortalecido las manos debilitadas;
4:4 tus palabras sostuvieron al que tropezaba y has robustecido las rodillas vacilantes.
4:5 Pero ahora te llega el turno, y te deprimes, te ha tocado a ti, y estás desconcertado.
4:6 ¿Acaso tu piedad no te infunde confianza y tu vida íntegra no te da esperanza?
4:7 Recuerda esto: ¿quién pereció siendo inocente o dónde fueron exterminados los hombres rectos?
4:8 Por lo que he visto, los que cultivan la maldad y siembran la miseria, cosechan eso mismo:
4:9 ellos perecen bajo el aliento de Dios, desaparecen al soplo de su ira.
4:10 Los leones cesan de rugir y bramar y los dientes de sus cachorros son quebrados;
4:11 el león perece por falta de presa y las crías de la leona se dispersan.
4:12 Una palabra me llegó furtivamente, su leve susurro cautivó mis oídos.
4:13 Entre las pesadillas de las visiones nocturnas, cuando un profundo sopor invade a los hombres,
4:14 me sobrevino un temor, un escalofrío, que estremeció todos mis huesos:
4:15 una ráfaga de viento pasa sobre mi rostro, eriza los pelos de mi cuerpo;
4:16 alguien está de pie, pero no reconozco su semblante, es sólo una forma delante de mis ojos; hay un silencio, y luego oigo una voz:
4:17 ¿Puede un mortal ser justo ante Dios? ¿Es puro un hombre ante su Creador?
4:18 Si él no se fía de sus propios servidores y hasta en sus ángeles encuentra errores,
4:19 ¡cuánto más en los que habitan en casas de arcilla, y tienen sus cimientos en el polvo!
Ellos son aplastados como una polilla,
4:20 de la noche a la mañana quedan pulverizados: sin que nadie se preocupe, perecen para siempre.
4:21 ¿No se les arranca la estaca de su carpa, y mueren por falta de sabiduría?

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CAPÍTULO 5

5:1 ¡Clama, a ver si alguien te responde! ¿A cuál de los santos te volverás?
5:2 Porque la exasperación mata al insensato y la pasión hace morir al necio.
5:3 Yo he visto al insensato echar raíces, pero al instante maldije su morada.
5:4 Sus hijos estarán lejos de toda ayuda, aplastados en la Puerta, sin que nadie los libre.
5:5 Lo que ellos cosechen se lo comerá el hambriento, y el sediento suspirará por sus riquezas.
5:6 No, el mal no sale del suelo ni la miseria brota de la tierra:
5:7 es el hombre el que engendra la miseria, como las águilas levantan vuelo hacia lo alto.
5:8 Yo, por mi parte, buscaría a Dios, a él le expondría mi causa.
5:9 Él realiza obras grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
5:10 Derrama la lluvia sobre la tierra y hace correr el agua por los campos.
5:11 Pone a los humildes en las alturas y los afligidos alcanzan la salvación.
5:12 Hace fracasar los proyectos de los astutos para que no prospere el trabajo de sus manos.
5:13 Sorprende a los sabios en su propia astucia
1 Corintios 3, 19y el plan de los malvados se deshace rápidamente.
5:14 En pleno día, chocan contra las tinieblas, y andan a tientas al mediodía, como si fuera de noche.
5:15 Él salva al huérfano de la espada, y al indigente, de la mano del poderoso.
5:16 Así, el débil recupera la esperanza y los malvados cierran la boca.
5:17 ¡Feliz el hombre a quien Dios reprende y que no desdeña la lección del Todopoderoso!
Proverbios 3, 11-12Hebreos 12, 5-6
5:18 Porque él hiere, pero venda la herida; golpea, pero sana con sus manos.
5:19 Seis veces te librará de la angustia, y la séptima, el mal no te alcanzará.
5:20 En tiempo de hambre, te librará de la muerte, y en la guerra, del filo de la espada.
5:21 Estarás protegido contra el azote de las malas lenguas y no temerás cuando llegue la devastación.
5:22 Te reirás de la devastación y del hambre y no temerás a las fieras de la tierra.
5:23 Sí, tendrás una alianza con las piedras del campo y las fieras estarán en paz contigo.
5:24 Sabrás que en tu carpa hay prosperidad, y cuando revises tu morada, nada faltará.
5:25 Verás que se multiplica tu descendencia y que tus retoños son como la hierba de la tierra.
5:26 Llegarás a la tumba lleno de vigor como se levanta una parva a su debido tiempo.
5:27 Esto es lo que hemos comprobado, y es así: escúchalo bien, y saca provecho.

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Y sigue las diferentes muestras de reniego y consuelos ,  que le dan a Job como la siguiente muestra de pequeñez.

CAPÍTULO 25

Tercer discurso de Bildad: himno a la grandeza de Dios
25:
1 Bildad de Súaj replicó, diciendo:
25:2 Su dominio es soberano y temible: él hace reinar la paz en sus alturas.
25:3 ¿Se pueden contar sus legiones? ¿Sobre quién no se alza su luz?
25:4 ¿Cómo puede un hombre ser justo ante Dios o ser puro un hijo de mujer?
25:5 Si hasta la luna no tiene brillo ni las estrellas son puras a sus ojos,
25:6 ¡cuánto menos el hombre, ese gusano, el hijo del hombre, que es sólo una lombriz!



Luego sigue la manifestación de fe de JOB a pesar de su situación adversa.(lee que le paso en los capitulos 1 al 4 para ser preciso)

Último discurso de Job: evocación de la felicidad pasada
29:
1 Job continuó pronunciando su poema, y dijo:
29:2 ¡Si pudiera volver a los tiempos pasados, a los días en que Dios cuidaba de mí,
29:3 cuando hacía brillar su lámpara sobre mi cabeza y yo caminaba a su luz entre las tinieblas!
29:4 ¡Si estuviera como en el otoño de mi vida, cuando Dios protegía mi carpa,
29:5 cuando el Todopoderoso aún estaba conmigo y me rodeaban mis hijos;
29:6 cuando mis pies se bañaban en leche cuajada y la roca derramaba para mí arroyos de aceite!
29:7 Si yo salía a la puerta principal de la ciudad y ocupaba mi puesto en la plaza,
29:8 los jóvenes se retiraban al verme, los ancianos se levantaban y permanecían de pie.
29:9 Los príncipes retenían sus palabras y se tapaban la boca con la mano;
29:10 a los jefes se les apagaba la voz, se les pegaba la lengua al paladar.
29:21 Ellos me escuchaban con expectación, callaban para oír mi consejo.
29:22 Después que yo hablaba, nadie replicaba, mi palabra caía sobre ellos gota a gota.
29:23 Me esperaban como a la lluvia, abrían su boca como a la lluvia de primavera.
29:24 Si les sonreía, les costaba creerlo y no querían perderse la luz de mi rostro.
29:25 Yo les elegía el camino y me ponía al frente; me instalaba como un rey con sus tropas y adonde yo los llevaba, se dejaban guiar.
29:11 Sí, el que me oía me felicitaba y el que me veía daba testimonio a mi favor.
29:12 Porque yo salvaba al pobre que pedía auxilio y al huérfano privado de ayuda.
29:13 El desesperado me hacía llegar su bendición, y yo alegraba el corazón de la viuda.
29:14 Me había revestido de justicia, y ella me cubría, mi rectitud era como un manto y un turbante.
29:15 Yo era ojos para el ciego y pies para el lisiado,
29:16 era un padre para los indigentes y examinaba a fondo el caso del desconocido.
29:17 Rompía las mandíbulas del injusto y le hacía soltar la presa de sus dientes.
29:18 Entonces pensaba: "Moriré en mi nido, multiplicaré mis días como el ave fénix.
29:19 Mi raíz se extenderá hacia el agua y el rocío se posará en mi ramaje.
29:20 Mi gloria será siempre nueva en mí y el arco rejuvenecerá en mi mano".

Amarga queja contra Dios
30:
16 Y ahora mi vida se diluye en mi interior, me han tocado días de aflicción.
30:17 De noche, siento taladrar mis huesos, los que me roen no se dan descanso.
30:18 Él me toma de la ropa con gran fuerza, me ciñe como el cuello de mi túnica.
30:19 Él me ha arrojado en el fango, y me asemejo al polvo y la ceniza.
30:20 Clamo a ti, y no me respondes; me presento, y no me haces caso.
30:21 Te has vuelto despiadado conmigo, me atacas con todo el rigor de tu mano.
30:22 Me levantas y me haces cabalgar en el viento, y me deshaces con la tempestad.
30:23 Sí, ya lo sé, me llevas a la muerte, al lugar de reunión de todos los vivientes.
30:24 ¿Acaso no tendí mi mano al pobre cuando en su desgracia me pedía auxilio?
30:25 ¿No lloré con el que vivía duramente y mi corazón no se afligió por el pobre?
30:26 Yo esperaba lo bueno y llegó lo malo, aguardaba la luz y llegó la oscuridad.
30:27 Me hierven las entrañas incesantemente, me han sobrevenido días de aflicción.
30:28 Ando ensombrecido y sin consuelo, me alzo en la asamblea y pido auxilio.
30:29 Me he convertido en hermano de los chacales y en compañero de los avestruces.
30:30 Mi piel ennegrecida se me cae, mis huesos arden por la fiebre.
30:31 Mi cítara sólo sirve para el duelo y mi flauta para acompañar a los que lloran.

Luego los rematan con este discurso Elihù.



CAPÍTULO 35

Tercer discurso de Elihú: la necesidad de recurrir a Dios con humildad
35:
1 Elihú tomó la palabra y dijo:
35:2 ¿Piensas que estás en tu derecho, al decir: "Soy más justo que Dios"?
35:3 Porque tú dices: "¿De qué me sirve, qué gano yo con no pecar?"
35:4 Pero yo te daré una respuesta, a ti y a tus amigos contigo.
35:5 Mira hacia el cielo y contempla, observa las nubes: ¡son más altas que tú!
35:6 Si pecas, ¿qué daño le causas? Con tus muchas rebeldías, ¿qué le puedes hacer?
Job  22, 3
35:7 Si eres justo, ¿qué le das o qué recibe él de tu mano?
35:8 ¡A un hombre como tú afecta tu maldad, y tu justicia, a un simple mortal!
Job 22, 2-3
35:9 Se grita bajo el peso de la opresión, se pide auxilio contra el brazo de los poderosos.
35:10 Pero nadie dice: "¿Dónde está Dios, mi Creador, el que hace resonar cantos en la noche,
35:11 el que nos instruye más que a las bestias de la tierra y nos hace más sabios que a los pájaros del cielo?".
35:12 Entonces, por más que griten, él no responde, a causa del orgullo de los malvados.
35:13 ¡No, Dios no escucha las cosas vanas, el Todopoderoso no se da por aludido!
35:14 Menos aún cuando tú dices que no lo ves, que hay un juicio pendiente ante él, y que tú lo esperas.
35:15 Y ahora, porque su enojo no castiga y él no tiene muy en cuenta las rebeldías,
35:16 Job ha abierto su boca en vano, y es por ignorancia que se excede en el hablar.





Y para concluir interviene la voz de Dios y le dice a Job.



LA INTERVENCIÓN DE DIOS

CAPÍTULO 38

Primer discurso del Señor

Interpelación inicial
38:1 El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:
38:2 ¿Quién es ese que oscurece mi designio con palabras desprovistas de sentido?
Job 42, 3
38:3 ¡Ajústate el cinturón como un guerrero: yo te preguntaré, y tú me instruirás!
Job 42, 4

El señorío de Dios sobre la tierra y el mar
38:
4 ¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra?Indícalo, si eres capaz de entender.
38:5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿Lo sabes acaso? ¿Quién tendió sobre ella la cuerda para medir?
38:6 ¿Sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién asentó su piedra angular,
38:7 mientras los astros de la mañana cantaban a coro y aclamaban todos los hijos de Dios?
38:8 ¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando él salía a borbotones del seno materno,
38:9 cuando le puse una nube por vestido y por pañales, densos nubarrones?
38:10 Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas,
38:11 y le dije: "Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas".
Jeremías 5, 22
38:12 ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora,
38:13 para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados?
38:14 Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido:
38:15 entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba.
38:16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano?
38:17 ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra?
38:18 ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto.

El señorío de Dios sobre los fenómenos meteorológicos
38:
19 ¿Por dónde se va adonde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas,
38:20 para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa?
38:21 ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!
38:22 ¿Has penetrado hasta los depósitos de la nieve y has visto las reservas del granizo,
38:23 que yo guardo para los tiempos de angustia, para los días de guerra y de combate?
38:24 ¿Por qué camino se expande la luz y el viento del este se propaga sobre la tierra?
38:25 ¿Quién ha abierto un cauce al aguacero y un camino al estampido de los truenos,
38:26 para hacer llover sobre una tierra despoblada, sobre un desierto donde ningún hombre habita,
38:27 para regar los páramos desolados y hacer brotar una hierba en la estepa?
38:28 ¿Acaso la lluvia tiene un padre, y quién ha engendrado las gotas del rocío?
38:29 ¿Del vientre de quién sale el hielo, y quién da a luz la escarcha del cielo,
38:30 cuando las aguas se endurecen como piedra y se congela la superficie del océano?
38:31 ¿Anudas tú los lazos de las Pléyades o desatas las cuerdas del Orión?
Amós 5, 8Job 9, 9
38:32 ¿Haces salir las Híadas a su tiempo y guías a la Osa y sus cachorros?
38:33 ¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Regulas su dominio sobre la tierra?
38:34 ¿Puedes alzar tu voz hasta las nubes para que te cubra una masa de agua?
38:35 ¿Parten los relámpagos cuanto tú los envías y ellos te dicen: "Aquí estamos"?
38:36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría o quién dio al gallo la inteligencia?
38:37 ¿Quién cuenta las nubes sabiamente y quién inclina los odres del cielo,
38:38 cuando el polvo se funde en una masa y los terrones se pegan entre sí?

El señorío de Dios sobre los animales
38:
39 ¿Cazas tú la presa para la leona y aplacas el hambre de sus cachorros,
38:40 cuando se agazapan en sus guaridas y están al acecho en la espesura?
38:41 ¿Quién prepara las provisiones para el cuervo, cuando sus pichones claman a Dios y andan errantes por falta de alimento?

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CAPÍTULO 39

39:1 ¿Sabes tú cómo dan a luz las cabras monteses? ¿Observas el parto de las ciervas?
39:2 ¿Cuentas los meses de su gravidez y conoces el tiempo de su alumbramiento?
39:3 Ellas se agachan, echan sus crías y depositan sus camadas.
39:4 Sus crías se hacen robustas y crecen, se van al campo y no vuelven más.
39:5 ¿Quién dejó en libertad al asno salvaje y soltó las ataduras del onagro?
39:6 Yo le di la estepa como casa y como morada, la tierra salitrosa.
39:7 Él se ríe del tumulto de la ciudad, no oye vociferar al arriero.
39:8 Explora las montañas en busca de pasto, va detrás de cada brizna verde.
39:9 ¿Aceptará servirte el toro salvaje y pasará la noche junto a tu establo?
39:10 ¿Lo mantendrás sobre el surco con una rienda y trillará los valles detrás de ti?
39:11 ¿Contarías con él porque tiene mucha fuerza o podrías encomendarle tus trabajos?
39:12 ¿Confías acaso que él volverá para reunir los granos en tu era?
39:13 El avestruz bate sus alas alegremente, pero no tiene el plumaje de la cigüeña.
39:14 Cuando abandona sus huevos en la tierra y deja que se calienten sobre el polvo,
39:15 olvida que un pie los puede pisar y que una fiera puede aplastarlos.
39:16 Es cruel con sus crías, como si no fueran suyas, y no teme que sea vana su labor,
39:17 porque Dios le negó la sabiduría y no le concedió la inteligencia.
39:18 Pero apenas se levanta y toma impulso, se ríe del caballo y de su jinete.
39:19 ¿Le das tú la fuerza al caballo y revistes su cuello de crines?
39:20 ¿Lo haces saltar como una langosta? ¡Es terrible su relincho altanero!
39:21 Él piafa de contento en la llanura, se lanza con brío al encuentro de las armas:
39:22 se ríe del miedo y no se asusta de nada, no retrocede delante de la espada.
39:23 Por encima de él resuena la aljaba, la lanza fulgurante y la jabalina.
39:24 Rugiendo de impaciencia, devora la distancia, no se contiene cuando suena la trompeta.
39:25 Relincha a cada toque de trompeta, desde lejos olfatea la batalla, las voces de mando y los gritos de guerra.
39:26 ¿Es por tu inteligencia que se cubre de plumas el halcón y despliega sus alas hacia el sur?
39:27 ¿Por una orden tuya levanta vuelo el águila y pone su nido en las alturas?
39:28 La roca es su morada de día y de noche, la peña escarpada es su fortaleza.
39:29 Desde allí está al acecho de su presa y sus ojos miran a lo lejos.
39:30 Sus pichones se hartan de sangre; donde hay cadáveres, allí está ella.

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CAPÍTULO 40

El desafío del Señor y la respuesta de Job
40:
1 El Señor se dirigió a Job, y le dijo:
40:2 ¿Va a ceder el que discute con el Todopoderoso? ¿Va a replicar el que reprueba a Dios?
40:3 Y Job respondió al Señor:
40:4 ¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la mano.
40:5 Hablé una vez, y no lo voy a repetir; una segunda vez, y ya no insistiré.

Desde el capitulo 40 sigue la respuesta de Dios



Hasta que Job le responde con humildad.

CAPÍTULO 42

Última respuesta de Job
42:
1 Job respondió al Señor, diciendo:
42:2 Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún proyecto es irrealizable para ti.
42:3 Sí, yo hablaba sin entender,
Job 38, 2de maravillas que me sobrepasan y que ignoro.
42:4 "Escucha, déjame hablar; yo te interrogaré y tú me instruirás".
Job 38, 3
42:5 Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos.
42:6 Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

Para concluir  Job después de la tormenta es recompensado por Dios cuando acepta la grandeza y el poder absoluto de Dios.

Y dice asi:

EPÍLOGO

El reproche del Señor a los amigos de Job
42:
7 Después de haber dirigido estas palabras a Job, el Señor dijo a Elifaz de Temán: "Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no han dicho la verdad acerca de mí, como mi servidor Job".
42:8 Ahora consíganse siete toros y siete carneros, y vayan a ver a mi servidor Job. Ofrecerán un holocausto por ustedes mismos, y mi servidor Job intercederá por ustedes. Y yo, en atención a él, no les infligiré ningún castigo humillante, por no haber dicho la verdad acerca de mí, como mi servidor Job.
42:9 Entonces Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamá fueron a hacer lo que les había dicho el Señor, y el Señor tuvo consideración con Job.

La reivindicación de Job
42:
10 Después, el Señor cambió la suerte de Job, porque él había intercedido en favor de sus amigos, y duplicó todo lo que Job tenía. Job 1, 1-3
42:11 Todos sus hermanos y sus hermanas, lo mismo que sus antiguos conocidos, fueron a verlo y celebraron con él un banquete en su casa. Se compadecieron y lo consolaron por toda la desgracia que le había enviado el Señor. Y cada uno de ellos le regaló una moneda de plata y un anillo de oro.
42:12 El Señor bendijo los últimos años de Job mucho más que los primeros. El llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
42:13 Tuvo además siete hijos y tres hijas.
42:14 A la primera la llamó "Paloma", a la segunda "Canela", y a la tercera "Sombra para los párpados".
42:15 En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos.
42:16 Después de esto, Job vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
42:17 Job murió muy anciano y colmado de días.

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