La antropología es la ciencia que trata del conocimiento
de los seres humanos. Mi propósito es que, en una serie de artículos, vayamos
realizando un estudio comparativo entre lo que la Biblia dice y enseña acerca
del hombre (término genérico para varón y para mujer) y lo que en el
campo científico se ha venido descubriendo sobre el ser humano.
Realizando un gran reduccionismo, tanto teológico como
científico, me atrevería a decir que, en definitiva, en ambos campos la
finalidad investigadora tiene como máxima aspiración llegar a un conocimiento
más completo, profundo, enjundioso y trascendente de lo que, fenomenológica y
estructuralmente, sabemos sobre el hombre y sobre Dios.
Mi criterio es que, desde el punto de vista
bíblico-antropológico, no se puede estudiar al ser humano, sin tener en cuenta
un referente divino. Creo que en el campo científico-antropológico ocurre lo
mismo: sin Dios la realidad humana no tendría sentido y sin el Hombre, tampoco
lo tendría la realidad divina. Dios y el Hombre están estrechamente enlazados
por vínculos, trascendentes y trascendentales, que van más allá del
conocimiento científico y teológico. Según la Escritura la síntesis o
conjunción de Dios y el hombre no se da tanto en el ámbito del Espíritu, cuanto
que se realiza en el campo de la materia.
Se que estas afirmaciones, apriorísticas, pueden resultar
muy atrevidas; pero esta es la percepción y el conocimiento al que he llegado
después de la experiencia devenida, a lo largo de 50 años, de práctica
médico-psiquiátrica y del estudio (exegético y hermenéutico) sincero de la
Revelación de Dios. Lo que el estudio del ser humano (psiquiátrico y
psicoterapéutico) y el estudio bíblico-exegético me han permitido conocer, pone
al descubierto la inmensa realidad que al respecto desconozco. El
hombre es un gran desconocido para sí mismo. En el libro quizás mas antiguo de
la Biblia y posiblemente, también, el más profundo, el patriarca Job interroga
a Dios y le pregunta: “¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y
para que pongas sobre él tu corazón?”. Muchos miles de años después
Alexis Carrel nos decía que el hombre era una incógnita. Teniendo en
cuenta que, valorando de manera muy positiva, los grandes avances realizados en
el campo de la neuro-antropología, éstos han venido a demostrarnos que solo
conocemos un 20% del funcionamiento de nuestro cerebro, debemos decir que por
consiguiente la mayor parte de nuestras capacidades superiores son totalmente
desconocidas para nosotros.
En cuanto al conocimiento que tenemos de Dios, la situación
resulta aún mas complicada. Dios es una realidad inefable y nosotros no tenemos
capacidad para explorar en su interioridad. En el mismo
libro de Job encontramos: “En Dios hay una majestad terrible. El es
Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; y en juicio y en multitud
de justicia no afligirá. Lo temerán por tanto lo hombres: Él no estima a
ninguno que cree en su propio corazón ser sabio”( Job 37:24). Y en otra
parte de esta misma obra, se nos dice: “He aquí, Dios es grande, y nosotros
no le conocemos” ( Job 36:26 ). La misma Biblia nos ofrece
una esperanza, que constituye la única vía para tener acceso a un conocimiento
mas profundo y trascendental de Dios: “Ciertamente espíritu hay en el
hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” (Job 32:8). Todo
lo que podemos conocer de Dios depende de lo que Él ha querido revelarnos en su
Palabra, en la persona de su Hijo (Heb 1: 1-2), en su Creación (Rom 1: 20 ) y
desde los estratos mas profundos de la esfera de nuestra intimidad (Ecl 3: 11).
Decía el gran científico y teólogo cristiano Charles de Chardin lo
siguiente: “Nadie como el Hombre inclinado sobre la Materia
puede comprender hasta qué punto Cristo, por su Encarnación, es interior del
Mundo, enraizado en el Mundo hasta en el corazón del más pequeño átomo.” (Cristo
y Ciencia, 27 de Febrero de 1921). Considero esta cita del gran sabio francés,
enriquecedora y fundamental para poder entender la realidad del acto
kenótico y soteriológico de Cristo: Base fundamental para comprender el Cristo
cósmico.
La Biblia nos revela que Moisés también definió al Hombre
como aquel ser que es imagen y semejanza de Dios. El libro de
Génesis es el punto de partida obligado para el estudio antropológico del
hombre desde el punto de vista bíblico. En este primer artículo vamos a exponer
unas consideraciones muy generales en cuanto a las enseñanzas antropológicas
que la Biblia nos imparte.
La primera revelación de Dios que nos encontramos
es la de su nombre: Elohim. En Gen. 1:1 leemos: “En el principio creó
Dios los cielos y la tierra”. Aquí aparecen dos términos, un sustantivo
y un verbo, que analizaremos con exquisito cuidado y respeto más adelante.
El término Elohim es un sustantivo plural que
significa: Uno en el que hay varios. A través de 2000 años de
cristianismo se ha discutido mucho, y aún se sigue discutiendo, en qué sentido
fue el hombre creado a la imagen de Dios. Muchos han visto, y otros siguen
viendo en ese término, la revelación de la Santísima Trinidad. Y como
consecuencia de esa exégesis y hermenéutica llegan a deducciones racionalistas
de muy poco calado. Dios sería una realidad personal que tendríamos que definir
como la Santísima Trinidad: Tres personas distintas y un solo Dios verdadero.
Querer penetrar en la misma interioridad de Dios, para contar los varios
que contiene, es elevar el plano de la Razón a nivel de la omnisciencia.
Aquí conviene recordar lo que escribió Sören Kierkegaard en su obra
sobre la fe de Abraham (Temor y temblor): la fe empieza donde la
razón termina.
Se ha argumentado que el hombre es imagen y semejanza de
Dios en cuanto estructuralmente Dios contiene tres personas y el hombre
(individuo masculino o femenino) se expresa en tres estratos: cuerpo–soma,
alma-psyque y espíritu-pneuma. Considero que esta comparación
es ingenua, baladí y filosófica y teológicamente intrascendente. De las
recomendaciones más trascendentales que Dios hace al pueblo de Israel,
destaca la siguiente: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es…Y
estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a
tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y
al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y
estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu
casa, y en tus puertas” (Deut 6 :5-9). Palabras que fueron validadas
por Jesús de Nazaret, cuando le preguntaron acerca de cual era el primer
mandamiento de todos (Mr 12:28-29). Hay una verdad en la Escritura que es
incontrovertible: Dios es uno.
Creo que nadie como Dietrich Bonhoeffer entendió
el significado del nombre de la persona divina. En su Obra sobre La
Iglesia (La Santorum conmunion), define a Dios como una persona colectiva. Éste
es también mi pensamiento. Dios es uno en el que hay varios: Dios se
manifiesta como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo. Creo que hasta aquí
llega todo lo que Dios ha querido revelarnos al respecto. Ni más, ni menos. El
término Trinidad no existe en la Escritura y nuestras racionalizaciones carecen
de autoridad para crear doctrinas de hombres que, incrustándose en la
Tradición, pretenden estar por encima de la mismísima revelación de Dios. Los
teólogos de la Liberación han elaborado un pensamiento al respecto que merece
la pena considerar: es el vocablo Interjórosis. Dicho término vendría a
decirnos que el Padre estaría en el Hijo y en el Espíritu; que el Hijo estaría
en el Padre y en el Espíritu y que el Espíritu estaría en el Hijo y en el
Padre. Estas consideraciones creo que están más acordes con el significado del
término Elohim.
Ahora bien, dejando claro que Dios es Uno, bien podríamos
entender que Elohim puede manifestarse como Padre, como Hijo o como Espíritu
Santo. Los ultraconservadores inquisitoriales, con su doctrina (para mí
antibíblica) de La Santísima Trinidad han perseguido y sesgado miles de vidas,
de verdaderos creyentes, porque no estaban conformes con su dogma. Ante
el rechazo que la llamada doctrina de la Trinidad ha venido cosechando en el
campo de la filosofía y de la teología, hoy ya no hablan tanto de ella, cuanto
que lo hacen de la Trinidad.
Teniendo en cuenta que el Hombre fue creado a
imagen y semejanza de Dios, creo que teológicamente es admisible que si
Dios es Uno en el que hay Varios (una Persona Colectiva) el
Hombre, al ser creado a imagen y semejanza de Dios, tuvo que ser creado como
una Persona Colectiva.
Para entender mejor esto escrito anteriormente debo
detallar que dice la Biblia en el Libro de Job, literalmente. Cuando en una
situación de debilidad uno de los mejores hombres de Dios tiene problemas y contradice a Dios por su situación.
DIÁLOGO ENTRE JOB Y SUS AMIGOS
Monólogo inicial: la protesta de Job
3:1 Después de esto, Job rompió el silencio y
maldijo el día de su nacimiento. 
3:2 Tomó la palabra y exclamó:
3:3 ¡Desaparezca el día en que nací y la noche que
dijo: "Ha sido engendrado un varón"!
3:4 ¡Que aquel día se convierta en tinieblas!
Que Dios se despreocupe de él desde lo alto y no brille
sobre él ni un rayo de luz.
3:5 Que lo reclamen para sí las tinieblas y las
sombras, que un nubarrón se cierna sobre él y lo aterrorice un eclipse de sol.
3:6 ¡Sí, que una densa oscuridad se apodere de él y
no se lo añada a los días del año ni se lo incluya en el cómputo de los meses!
3:7 ¡Que aquella noche sea estéril y no entre en
ella ningún grito de alegría!
3:8 Que la maldigan los que maldicen los días, los
expertos en excitar a Leviatán.
3:9 Que se oscurezcan las estrellas de su aurora;
que espere en vano la luz y no vea los destellos del alba.
3:10 Porque no me cerró las puertas del seno materno
ni ocultó a mis ojos tanta miseria.
3:11 ¿Por qué no me morí al nacer? ¿Por qué no
expiré al salir del vientre materno?
3:12 ¿Por qué me recibieron dos rodillas y dos
pechos me dieron de mamar?
3:13 Ahora yacería tranquilo, estaría dormido y así
descansaría,
3:14 junto con los reyes y consejeros de la tierra
que se hicieron construir mausoleos,
3:15 o con los príncipes que poseían oro y llenaron
de plata sus moradas.
3:16 O no existiría, como un aborto enterrado, como
los niños que nunca vieron la luz.
3:17 Allí, los malvados dejan de agitarse, allí
descansan los que están extenuados.
3:18 También los prisioneros están en paz, no tienen
que oír los gritos del carcelero.
3:19 Pequeños y grandes son allí una misma cosa, y
el esclavo está liberado de su dueño.
3:20 ¿Para qué dar la luz a un desdichado y la vida
a los que están llenos de amargura,
3:21 a los que ansían en vano la
muerte
y la buscan más que a un tesoro,
3:22 a los que se alegrarían de llegar a la tumba y
se llenarían de júbilo al encontrar un sepulcro,
3:23 al hombre que se le cierra el camino y al que
Dios cerca por todas partes?
3:24 Los gemidos se han convertido en mi pan y mis
lamentos se derraman como agua.
3:25 Porque me sucedió lo que más temía y me
sobrevino algo terrible.
3:26 ¡No tengo calma, ni tranquilidad, ni sosiego,
sólo una constante agitación!

Y ante esto que le dice Dios, por medio de uno de sus
allegados llamado Elifaz
CAPÍTULO 4
Primer discurso de Elifaz: la felicidad de los justos
4:1 Entonces Elifaz de Temán tomó la palabra y
dijo:
4:2 ¿Se atrevería alguien a hablarte, estando tú tan
deprimido? Pero ¿quién puede contener sus palabras?
4:3 Tú has aleccionado a mucha gente y has
fortalecido las manos debilitadas;
4:4 tus palabras sostuvieron al que tropezaba y has
robustecido las rodillas vacilantes.
4:5 Pero ahora te llega el turno, y te deprimes, te
ha tocado a ti, y estás desconcertado.
4:6 ¿Acaso tu piedad no te infunde confianza y tu
vida íntegra no te da esperanza?
4:7 Recuerda esto: ¿quién pereció siendo inocente o
dónde fueron exterminados los hombres rectos?
4:8 Por lo que he visto, los que cultivan la maldad
y siembran la miseria, cosechan eso mismo:
4:9 ellos perecen bajo el aliento de Dios,
desaparecen al soplo de su ira.
4:10 Los leones cesan de rugir y bramar y los
dientes de sus cachorros son quebrados;
4:11 el león perece por falta de presa y las crías
de la leona se dispersan.
4:12 Una palabra me llegó furtivamente, su leve
susurro cautivó mis oídos.
4:13 Entre las pesadillas de las visiones nocturnas,
cuando un profundo sopor invade a los hombres,
4:14 me sobrevino un temor, un escalofrío, que
estremeció todos mis huesos:
4:15 una ráfaga de viento pasa sobre mi rostro,
eriza los pelos de mi cuerpo;
4:16 alguien está de pie, pero no reconozco su
semblante, es sólo una forma delante de mis ojos; hay un silencio, y luego oigo
una voz:
4:17 ¿Puede un mortal ser justo ante Dios? ¿Es puro
un hombre ante su Creador?
4:18 Si él no se fía de sus propios servidores y
hasta en sus ángeles encuentra errores,
4:19 ¡cuánto más en los que habitan en casas de
arcilla, y tienen sus cimientos en el polvo!
Ellos son aplastados como una polilla,
4:20 de la noche a la mañana quedan pulverizados:
sin que nadie se preocupe, perecen para siempre.
4:21 ¿No se les arranca la estaca de su carpa, y mueren
por falta de sabiduría?

5:1 ¡Clama, a ver si
alguien te responde! ¿A cuál de los santos te volverás?
5:2 Porque la exasperación mata al insensato y la
pasión hace morir al necio.
5:3 Yo he visto al insensato echar raíces, pero al
instante maldije su morada.
5:4 Sus hijos estarán lejos de toda ayuda,
aplastados en la Puerta, sin que nadie los libre.
5:5 Lo que ellos cosechen se lo comerá el
hambriento, y el sediento suspirará por sus riquezas.
5:6 No, el mal no sale del suelo ni la miseria brota
de la tierra:
5:7 es el hombre el que engendra la miseria, como
las águilas levantan vuelo hacia lo alto.
5:8 Yo, por mi parte, buscaría a Dios, a él le
expondría mi causa.
5:9 Él realiza obras grandes e inescrutables,
maravillas que no se pueden enumerar.
5:10 Derrama la lluvia sobre la tierra y hace correr
el agua por los campos.
5:11 Pone a los humildes en las alturas y los
afligidos alcanzan la salvación.
5:12 Hace fracasar los proyectos de los astutos para
que no prospere el trabajo de sus manos.
5:13 Sorprende a los sabios en su propia astucia
y el plan de los malvados se deshace rápidamente.
5:14 En pleno día, chocan contra las tinieblas, y
andan a tientas al mediodía, como si fuera de noche.
5:15 Él salva al huérfano de la espada, y al indigente,
de la mano del poderoso.
5:16 Así, el débil recupera la esperanza y los
malvados cierran la boca.
5:17 ¡Feliz el hombre a quien Dios
reprende y que no desdeña la lección del Todopoderoso! 

5:18 Porque él hiere, pero venda la herida; golpea,
pero sana con sus manos.
5:19 Seis veces te librará de la angustia, y la
séptima, el mal no te alcanzará.
5:20 En tiempo de hambre, te librará de la muerte, y
en la guerra, del filo de la espada.
5:21 Estarás protegido contra el azote de las malas
lenguas y no temerás cuando llegue la devastación.
5:22 Te reirás de la devastación y del hambre y no
temerás a las fieras de la tierra.
5:23 Sí, tendrás una alianza con las piedras del
campo y las fieras estarán en paz contigo.
5:24 Sabrás que en tu carpa hay prosperidad, y
cuando revises tu morada, nada faltará.
5:25 Verás que se multiplica tu descendencia y que
tus retoños son como la hierba de la tierra.
5:26 Llegarás a la tumba lleno de vigor como se
levanta una parva a su debido tiempo.
5:27 Esto es lo que hemos comprobado, y es así:
escúchalo bien, y saca provecho.

Y sigue las diferentes muestras de reniego y consuelos
, que le dan a Job como la siguiente
muestra de pequeñez.
CAPÍTULO 25
Tercer discurso de Bildad: himno a la grandeza de Dios
25:1 Bildad de Súaj replicó, diciendo:
25:2 Su dominio es soberano y temible: él hace
reinar la paz en sus alturas.
25:3 ¿Se pueden contar sus legiones? ¿Sobre quién no
se alza su luz?
25:4 ¿Cómo puede un hombre ser justo ante Dios o ser
puro un hijo de mujer?
25:5 Si hasta la luna no tiene brillo ni las
estrellas son puras a sus ojos,
25:6 ¡cuánto menos el hombre, ese gusano, el hijo
del hombre, que es sólo una lombriz!
Luego sigue la manifestación de fe de JOB a
pesar de su situación adversa.(lee que le paso en los capitulos 1 al 4 para ser
preciso)
Último discurso de Job: evocación de la felicidad pasada
29:1 Job continuó pronunciando su poema, y dijo:
29:2 ¡Si pudiera volver a los tiempos pasados, a los
días en que Dios cuidaba de mí,
29:3 cuando hacía brillar su lámpara sobre mi cabeza
y yo caminaba a su luz entre las tinieblas!
29:4 ¡Si estuviera como en el otoño de mi vida,
cuando Dios protegía mi carpa,
29:5 cuando el Todopoderoso aún estaba conmigo y me
rodeaban mis hijos;
29:6 cuando mis pies se bañaban en leche cuajada y
la roca derramaba para mí arroyos de aceite!
29:7 Si yo salía a la puerta principal de la ciudad
y ocupaba mi puesto en la plaza,
29:8 los jóvenes se retiraban al verme, los ancianos
se levantaban y permanecían de pie.
29:9 Los príncipes retenían sus palabras y se
tapaban la boca con la mano;
29:10 a los jefes se les apagaba la voz, se les
pegaba la lengua al paladar.
29:21 Ellos me escuchaban con expectación, callaban
para oír mi consejo.
29:22 Después que yo hablaba, nadie replicaba, mi
palabra caía sobre ellos gota a gota.
29:23 Me esperaban como a la lluvia, abrían su boca
como a la lluvia de primavera.
29:24 Si les sonreía, les costaba creerlo y no
querían perderse la luz de mi rostro.
29:25 Yo les elegía el camino y me ponía al frente;
me instalaba como un rey con sus tropas y adonde yo los llevaba, se dejaban
guiar.
29:11 Sí, el que me oía me felicitaba y el que me
veía daba testimonio a mi favor.
29:12 Porque yo salvaba al pobre que pedía auxilio y
al huérfano privado de ayuda.
29:13 El desesperado me hacía llegar su bendición, y
yo alegraba el corazón de la viuda.
29:14 Me había revestido de justicia, y ella me
cubría, mi rectitud era como un manto y un turbante.
29:15 Yo era ojos para el ciego y pies para el
lisiado,
29:16 era un padre para los indigentes y examinaba a
fondo el caso del desconocido.
29:17 Rompía las mandíbulas del injusto y le hacía
soltar la presa de sus dientes.
29:18 Entonces pensaba: "Moriré en mi nido,
multiplicaré mis días como el ave fénix.
29:19 Mi raíz se extenderá hacia el agua y el rocío
se posará en mi ramaje.
29:20 Mi gloria será siempre nueva en mí y el arco
rejuvenecerá en mi mano".
Amarga queja contra Dios
30:16 Y ahora mi vida se diluye en mi interior,
me han tocado días de aflicción.
30:17 De noche, siento taladrar mis huesos, los que
me roen no se dan descanso.
30:18 Él me toma de la ropa con gran fuerza, me ciñe
como el cuello de mi túnica.
30:19 Él me ha arrojado en el fango, y me asemejo al
polvo y la ceniza.
30:20 Clamo a ti, y no me respondes; me presento, y
no me haces caso.
30:21 Te has vuelto despiadado conmigo, me atacas
con todo el rigor de tu mano.
30:22 Me levantas y me haces cabalgar en el viento,
y me deshaces con la tempestad.
30:23 Sí, ya lo sé, me llevas a la muerte, al lugar
de reunión de todos los vivientes.
30:24 ¿Acaso no tendí mi mano al pobre cuando en su
desgracia me pedía auxilio?
30:25 ¿No lloré con el que vivía duramente y mi
corazón no se afligió por el pobre?
30:26 Yo esperaba lo bueno y llegó lo malo, aguardaba
la luz y llegó la oscuridad.
30:27 Me hierven las entrañas incesantemente, me han
sobrevenido días de aflicción.
30:28 Ando ensombrecido y sin consuelo, me alzo en
la asamblea y pido auxilio.
30:29 Me he convertido en hermano de los chacales y
en compañero de los avestruces.
30:30 Mi piel ennegrecida se me cae, mis huesos
arden por la fiebre.
30:31 Mi cítara sólo sirve para el duelo y mi flauta
para acompañar a los que lloran.
Luego los rematan con este discurso Elihù.
CAPÍTULO 35
Tercer discurso de Elihú: la necesidad de recurrir a Dios
con humildad
35:1 Elihú tomó la palabra y dijo:
35:2 ¿Piensas que estás en tu derecho, al decir:
"Soy más justo que Dios"?
35:3 Porque tú dices: "¿De qué me sirve, qué
gano yo con no pecar?"
35:4 Pero yo te daré una respuesta, a ti y a tus
amigos contigo.
35:5 Mira hacia el cielo y contempla, observa las
nubes: ¡son más altas que tú!
35:6 Si pecas, ¿qué daño le causas? Con tus muchas
rebeldías, ¿qué le puedes hacer? 
35:7 Si eres justo, ¿qué le das o qué recibe él de
tu mano?
35:8 ¡A un hombre como tú afecta tu maldad, y tu
justicia, a un simple mortal! 
35:9 Se grita bajo el peso de la opresión, se pide
auxilio contra el brazo de los poderosos.
35:10 Pero nadie dice: "¿Dónde está Dios, mi
Creador, el que hace resonar cantos en la noche,
35:11 el que nos instruye más que a las bestias de
la tierra y nos hace más sabios que a los pájaros del cielo?".
35:12 Entonces, por más que griten, él no responde,
a causa del orgullo de los malvados.
35:13 ¡No, Dios no escucha las cosas vanas, el
Todopoderoso no se da por aludido!
35:14 Menos aún cuando tú dices que no lo ves, que
hay un juicio pendiente ante él, y que tú lo esperas.
35:15 Y ahora, porque su enojo no castiga y él no
tiene muy en cuenta las rebeldías,
35:16 Job ha abierto su boca en vano, y es por
ignorancia que se excede en el hablar.
Y para concluir interviene la voz de Dios y le dice a
Job.
LA INTERVENCIÓN DE DIOS
Primer discurso del Señor
Interpelación inicial
38:1 El Señor respondió a Job desde la tempestad,
diciendo:
38:2 ¿Quién es ese que oscurece mi designio con
palabras desprovistas de sentido? 
38:3 ¡Ajústate el cinturón como un guerrero: yo te
preguntaré, y tú me instruirás! 
El señorío de Dios sobre la tierra y el mar
38:4 ¿Dónde estabas cuando yo fundaba la
tierra?Indícalo, si eres capaz de entender.
38:5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿Lo sabes acaso?
¿Quién tendió sobre ella la cuerda para medir?
38:6 ¿Sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién
asentó su piedra angular,
38:7 mientras los astros de la mañana cantaban a
coro y aclamaban todos los hijos de Dios?
38:8 ¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando
él salía a borbotones del seno materno,
38:9 cuando le puse una nube por vestido y por
pañales, densos nubarrones?
38:10 Yo tracé un límite alrededor de él, le puse
cerrojos y puertas,
38:11 y le dije: "Llegarás hasta aquí y no
pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas". 
38:12 ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana,
le has indicado su puesto a la aurora,
38:13 para que tome a la tierra por los bordes y
sean sacudidos de ella los malvados?
38:14 Ella adquiere forma como la arcilla bajo el
sello y se tiñe lo mismo que un vestido:
38:15 entonces, a los malvados se los priva de su
luz y se quiebra el brazo que se alzaba.
38:16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has
caminado por el fondo del océano?
38:17 ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y
has visto las Puertas de la Sombra?
38:18 ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de
la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto.
El señorío de Dios sobre los fenómenos meteorológicos
38:19 ¿Por dónde se va adonde habita la luz y
dónde está la morada de las tinieblas,
38:20 para que puedas guiarla hasta su dominio y
mostrarle el camino de su casa?
38:21 ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido
y es muy grande el número de tus días!
38:22 ¿Has penetrado hasta los depósitos de la nieve
y has visto las reservas del granizo,
38:23 que yo guardo para los tiempos de angustia,
para los días de guerra y de combate?
38:24 ¿Por qué camino se expande la luz y el viento
del este se propaga sobre la tierra?
38:25 ¿Quién ha abierto un cauce al aguacero y un
camino al estampido de los truenos,
38:26 para hacer llover sobre una tierra despoblada,
sobre un desierto donde ningún hombre habita,
38:27 para regar los páramos desolados y hacer
brotar una hierba en la estepa?
38:28 ¿Acaso la lluvia tiene un padre, y quién ha
engendrado las gotas del rocío?
38:29 ¿Del vientre de quién sale el hielo, y quién
da a luz la escarcha del cielo,
38:30 cuando las aguas se endurecen como piedra y se
congela la superficie del océano?
38:31 ¿Anudas tú los lazos de las
Pléyades o desatas las cuerdas del Orión? 

38:32 ¿Haces salir las Híadas a su tiempo y guías a
la Osa y sus cachorros?
38:33 ¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Regulas su
dominio sobre la tierra?
38:34 ¿Puedes alzar tu voz hasta las nubes para que
te cubra una masa de agua?
38:35 ¿Parten los relámpagos cuanto tú los envías y
ellos te dicen: "Aquí estamos"?
38:36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría o quién
dio al gallo la inteligencia?
38:37 ¿Quién cuenta las nubes sabiamente y quién
inclina los odres del cielo,
38:38 cuando el polvo se funde en una masa y los
terrones se pegan entre sí?
El señorío de Dios sobre los animales
38:39 ¿Cazas tú la presa para la leona y aplacas
el hambre de sus cachorros,
38:40 cuando se agazapan en sus guaridas y están al
acecho en la espesura?
38:41 ¿Quién prepara las provisiones para el cuervo,
cuando sus pichones claman a Dios y andan errantes por falta de alimento?

39:1 ¿Sabes tú cómo dan
a luz las cabras monteses? ¿Observas el parto de las ciervas?
39:2 ¿Cuentas los meses de su gravidez y conoces el
tiempo de su alumbramiento?
39:3 Ellas se agachan, echan sus crías y depositan
sus camadas.
39:4 Sus crías se hacen robustas y crecen, se van al
campo y no vuelven más.
39:5 ¿Quién dejó en libertad al asno salvaje y soltó
las ataduras del onagro?
39:6 Yo le di la estepa como casa y como morada, la
tierra salitrosa.
39:7 Él se ríe del tumulto de la ciudad, no oye
vociferar al arriero.
39:8 Explora las montañas en busca de pasto, va
detrás de cada brizna verde.
39:9 ¿Aceptará servirte el toro salvaje y pasará la
noche junto a tu establo?
39:10 ¿Lo mantendrás sobre el surco con una rienda y
trillará los valles detrás de ti?
39:11 ¿Contarías con él porque tiene mucha fuerza o
podrías encomendarle tus trabajos?
39:12 ¿Confías acaso que él volverá para reunir los
granos en tu era?
39:13 El avestruz bate sus alas alegremente, pero no
tiene el plumaje de la cigüeña.
39:14 Cuando abandona sus huevos en la tierra y deja
que se calienten sobre el polvo,
39:15 olvida que un pie los puede pisar y que una
fiera puede aplastarlos.
39:16 Es cruel con sus crías, como si no fueran
suyas, y no teme que sea vana su labor,
39:17 porque Dios le negó la sabiduría y no le
concedió la inteligencia.
39:18 Pero apenas se levanta y toma impulso, se ríe
del caballo y de su jinete.
39:19 ¿Le das tú la fuerza al caballo y revistes su
cuello de crines?
39:20 ¿Lo haces saltar como una langosta? ¡Es
terrible su relincho altanero!
39:21 Él piafa de contento en la llanura, se lanza
con brío al encuentro de las armas:
39:22 se ríe del miedo y no se asusta de nada, no
retrocede delante de la espada.
39:23 Por encima de él resuena la aljaba, la lanza
fulgurante y la jabalina.
39:24 Rugiendo de impaciencia, devora la distancia,
no se contiene cuando suena la trompeta.
39:25 Relincha a cada toque de trompeta, desde lejos
olfatea la batalla, las voces de mando y los gritos de guerra.
39:26 ¿Es por tu inteligencia que se cubre de plumas
el halcón y despliega sus alas hacia el sur?
39:27 ¿Por una orden tuya levanta vuelo el águila y
pone su nido en las alturas?
39:28 La roca es su morada de día y de noche, la
peña escarpada es su fortaleza.
39:29 Desde allí está al acecho de su presa y sus
ojos miran a lo lejos.
39:30 Sus pichones se hartan de sangre; donde hay
cadáveres, allí está ella.

El desafío del Señor y la respuesta de Job
40:1 El Señor se dirigió a Job, y le dijo:
40:2 ¿Va a ceder el que discute con el Todopoderoso?
¿Va a replicar el que reprueba a Dios?
40:3 Y Job respondió al Señor:
40:4 ¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me
taparé la boca con la mano.
40:5 Hablé una vez, y no lo voy a repetir; una
segunda vez, y ya no insistiré.
Desde el capitulo 40 sigue la respuesta de
Dios
Hasta que Job le responde con humildad.
CAPÍTULO 42
Última respuesta de Job
42:1 Job respondió al Señor, diciendo:
42:2 Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún
proyecto es irrealizable para ti.
42:3 Sí, yo hablaba sin entender,
de maravillas que me sobrepasan y que ignoro.
42:4 "Escucha, déjame hablar; yo te interrogaré
y tú me instruirás". 
42:5 Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han
visto mis ojos.
42:6 Por eso me retracto, y me arrepiento en el
polvo y la ceniza.
Para concluir
Job después de la tormenta es recompensado por Dios cuando acepta la
grandeza y el poder absoluto de Dios.
Y dice asi:
EPÍLOGO
El reproche del Señor a los amigos de Job
42:7 Después de haber dirigido estas palabras a
Job, el Señor dijo a Elifaz de Temán: "Mi ira se ha encendido contra ti y
contra tus dos amigos, porque no han dicho la verdad acerca de mí, como mi
servidor Job".
42:8 Ahora consíganse siete toros y siete carneros,
y vayan a ver a mi servidor Job. Ofrecerán un holocausto por ustedes mismos, y
mi servidor Job intercederá por ustedes. Y yo, en atención a él, no les
infligiré ningún castigo humillante, por no haber dicho la verdad acerca de mí,
como mi servidor Job.
42:9 Entonces Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y
Sofar de Naamá fueron a hacer lo que les había dicho el Señor, y el Señor tuvo
consideración con Job.
La reivindicación de Job
42:10 Después, el Señor cambió la suerte de Job,
porque él había intercedido en favor de sus amigos, y duplicó todo lo que Job
tenía. 
42:11 Todos sus hermanos y sus hermanas, lo mismo
que sus antiguos conocidos, fueron a verlo y celebraron con él un banquete en
su casa. Se compadecieron y lo consolaron por toda la desgracia que le había
enviado el Señor. Y cada uno de ellos le regaló una moneda de plata y un anillo
de oro.
42:12 El Señor bendijo los últimos años de Job mucho
más que los primeros. El llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos,
mil yuntas de bueyes y mil asnas.
42:13 Tuvo además siete hijos y tres hijas.
42:14 A la primera la llamó "Paloma", a la
segunda "Canela", y a la tercera "Sombra para los
párpados".
42:15 En todo el país no había mujeres tan hermosas
como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus
hermanos.
42:16 Después de esto, Job vivió todavía ciento
cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta
generación.
42:17 Job murió muy
anciano y colmado de días.
